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article • Martes, Junio 6th 2017

Eusebio Martínez, un cautivo liberado

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República Dominicana.- Eusebio es un hombre que sonríe con facilidad. Él está feliz y agradecido a Dios en esta etapa de su vida porque en sus propias palabras, Dios finalmente lo ha visitado.

Eusebio es un panadero del municipio El Seibo. Comenzó en ese oficio cuando era un adolescente. “Yo nací panadero. Comencé a hacer esto a la edad de 17 años”, dice. “Pero ahora es cuando finalmente estoy viendo el progreso. He aprendido una mejor manera de trabajar. En el pasado, solía pedir dinero prestado a los prestamistas informales. Pero gracias a Dios, eso cambió. En el 2014, conocí lo que era VisionFund, conseguí mi primer préstamo con ellos y he dejado atrás toda una vida de esclavitud. Todo comenzó cuando un amigo mío que también es cliente de VisionFund me habló de ellos, así que fui y solicité un préstamo. Evaluaron mi panadería y el préstamo fue aprobado. A partir de ese momento, el negocio es notable. Ahora tengo más producción y más beneficios. He crecido en un 75% gracias a VisionFund. Actualmente produzco diariamente 100 fundas de pan, galletas, masitas y bizcochos”.

Eusebio distribuye a los colmados de su área y también hay gente que viene a su negocio a comprar. Tiene tres empleados. Con este negocio, Eusebio provee para su esposa y ocho nietos que viven con ellos.

Eusebio y su numerosa familia.

“Lo más importante para mí es que he crecido y que sé que puedo seguir creciendo. Tengo más oportunidades ahora. Por ejemplo, tengo mi propio equipo. Antes tenía que alquilar. Yo podría haber hecho mil fundas de pan diariamente y todavía no ver ningún beneficio. Apenas podíamos comer, y no lo suficiente con lo que yo ganaba cuando tomaba dinero de los prestamistas. Ahora, con la ayuda de mi préstamo y con mi equipo, puedo ver cuánto estoy ganando y estoy en control de mi negocio. Mi siguiente paso es comprar una máquina de hacer galletas y una mezcladora. Después de eso, voy a mejorar mi casa. Cualquiera puede ver que necesita una reparación seria, pero yo no había podido pensar en eso hasta ahora”, concluye Eusebio con su contagiosa sonrisa.

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