Escribir por los Derechos: Julien, 16 años de edad, Haití

Hace veinticinco años, la ONU adoptó la Convención sobre los Derechos del Niño. La CDN es el primer instrumento internacional jurídicamente vinculante que protege nuestros derechos, los derechos de los niños. En mi país, Haití, este texto fue ratificado el 8 de junio de 1995.

Las disposiciones de la convención han sido legalmente vinculantes para nuestro Estado durante al menos 20 años. Sin embargo, muchos ciudadanos sienten que el Estado debería de actuar de manera más regular para reforzar estos derechos en el país. Entonces, ¿por qué hay todavía tanta pobreza en este país y por qué tantos derechos fundamentales de los niños son ignorados? Debemos hablar acerca de los problemas, por supuesto, pero también debemos discutir sobre el progreso.

Tengo muchos amigos que han dejado a sus familias para ir a trabajar. Una me contó que era golpeada varias veces al día, que no la enviaban a la escuela, y que la obligaban a hacer todo el trabajo del hogar sin excepción; algunos días, tenía que trabajar durante 14 horas.


Los derechos básicos de salud todavía son violados en Haití: de hecho, sólo el 40 por ciento de los niños en mi país tiene acceso a servicios de salud. El centro de salud más cercano a mi hogar, por ejemplo, se localiza a decenas de kilómetros de distancia. No se puede llegar allí a menos que se cuente con dinero. Este sistema limita severamente las visitas de mi familia a los centros de salud. Además de todas estas restricciones, no es seguro que una vez que se llegue allí, se encontrará a un médico calificado para ayudarle. La mayoría de los médicos buenos han huido de Haití debido a la inestabilidad política y a la inseguridad.

Sueño con un Haití en el que todos los niños de mi edad tengan acceso a recursos médicos y a doctores capacitados. Quizás algún día veré esto. Entre tanto, la mortalidad infantil es extremadamente alta en mi país, especialmente debido a enfermedades tales como la diarrea, las infecciones respiratorias, la malaria, la tuberculosis y el SIDA. Mi hermanita murió al nacer debido a una enfermedad no identificada. Algunas veces, desearía vivir en un país donde los niños no murieran al nacer, o donde los padres no tuvieran que vivir la atrocidad de perder a un hijo. Pero esa no es mi realidad y tengo que aceptarlo.

En cuanto a la malnutrición, es una de las más grandes tragedias de la juventud. Tengo muchos amigos que no comen lo suficiente porque no pueden pagar los alimentos básicos. Esta malnutrición es devastadora para su salud y a menudo causa serios problemas en su crecimiento. Me gustaría ver un Haití donde todos los niños sean saludables y puedan llegar a ser adultos fuertes y sanos. Nuestro derecho a la educación es todavía violado: en Haití, aunque técnicamente la educación es gratuita, sólo la mitad de los niños son matriculados en la escuela primaria. La vasta mayoría de las escuelas son privadas, dejando así a las familias sin la posibilidad de pagar la matrícula. Adicionalmente, los uniformes, libros y otros materiales escolares son muy costosos. La iniciativa del actual gobierno ha mejorado la situación dramáticamente; sin embargo, todavía se requiere de mucho progreso para asegurar que todos los haitianos tengan el derecho a una buena educación y a un buen futuro. ¡Yo sueño con ver en el futuro un país con personas educadas y capacitadas!

Nuestros derechos a la identidad y a la libertad son también pisoteados: el número de niños haitianos que trabajan como empleados domésticos es excesivamente alto, y un 80 por ciento de ellos son niñas. Tengo muchos amigos que han dejado a sus familias para ir a trabajar. Una me contó que era golpeada varias veces al día, que no la enviaban a la escuela, y que la obligaban a hacer todo el trabajo del hogar sin excepción; algunos días, tenía que trabajar durante 14 horas. ¿Dónde está la dignidad? ¿Dónde está el respeto por los derechos de los niños? Imagínense las condiciones bajo las cuales se están desarrollando estos niños. ¿Qué pasará con Haití, que tiene una población de cerca de un 40 por ciento de niños menores de 17 años de edad, si tantos jóvenes están en las calles, sin educación, sin futuro?

Pero también debemos mencionar el progreso. De hecho, cada vez más el gobierno y las organizaciones locales e internacionales, están promoviendo la CDN y haciendo incidencia para garantizar el respeto a los derechos de los niños. Durante los últimos tres años, se ha incrementado la incidencia política y se han adoptado algunas leyes en favor de los niños, tales como la ley de reforma de la adopción, una ley sobre el tráfico humano, y una ley sobre paternidad-maternidad.

Los objetivos establecidos hace 25 años no han sido logrados aún, a pesar de los grandes avances. Es por ello imperativo establecer nuevos objetivos a alcanzar y brindar condiciones de vida decentes para los niños más pobres de la nación, porque ¡cada niño sacrificado es una gran pérdida para la nación, una oportunidad menos para nuestro país!

Julien, 16 años de edad, Haití

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