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article • Miércoles, Octubre 15th 2014

Proyecto de Crianza de cuyes: Una nueva oportunidad para Sabina

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Cuando nacen nuevos cuis en la casa de doña Sabina, su hija se encariña con las crías nuevas y hace un seguimiento más riguroso

Por José Luis Roca

Sabina Morales de 36 años es madre de Carlita de 10. Ella hace todo lo que está en sus manos para que su hija llegue a cumplir sus sueños y crezca con una buena nutrición y mejores oportunidades. Una de las razones por las que ella decidió ser parte del proyecto de crianza de Cuyes de Visión Mundial es que la actividad está reportando beneficios para la nutrición de las familias en la comunidad y ha significado para ellas una opción para contar con ingresos económicos.

Cuando Visión Mundial llegó a la comunidad, Sabina no se imaginó que esto cambiaría su vida y la de su familia. “Cuando Visión Mundial llegó, no sabía nada de la institución hasta que escuché en la radio que invitaban a la población a ser parte del proyecto de crianza de cuyes”, menciona.

En este mensaje, ella encontró la oportunidad de mejorar su vida. Cuando participó en la primera reunión, un 27 de mayo, Día de la Madre Boliviana, ella recibió el mejor regalo: ser parte del grupo de las 38 familias beneficiadas con este proyecto con el objetivo de mejorar los ingresos de las familias y la calidad en la nutrición de los niños y niñas de la comunidad. Ella no dudó en esmerarse en este nuevo emprendimiento. Con el proyecto, ella tuvo la oportunidad de aprender más sobre la crianza de estos animales, una actividad agropecuaria tradicional para las familias en el área. “Antes, criábamos estos animales con mi esposo, pero no sabíamos cómo mantenerlos ya que muchas veces morían”, dice Sabina con cierta decepción. “En el PDA aprendimos como separar los cuyes según su edad, género y cómo desparasitarlos, curar sus heridas y así no morían más”.

FOTO: Carlita muestra su cuy favorito, una hembra que adquirieron con su padre y que en este momento está preñada.

Comenzar no fue fácil. Tuvo que pasar por varios obstáculos que en algunos momentos le hicieron pensar que era mejor dejar el proyecto. Un día, ella fue desilusionada al PDA, para devolver los animales que había recibido, pero encontró personas que la motivaron a seguir que le hablaron de la generosidad de Dios para bendecir a las familias de las comunidades con esta iniciativa. Así, ella recobró la confianza y estuvo segura de que con el apoyo de su esposo y Carlita, esta sería la oportunidad para mejorar la nutrición de su familia y sus ingresos económicos.

Cada mañana antes de ir a la escuela, lo primero que hace Carlita es alimentar a los cuyes, revisar sus notas sobre todas las crías que nacieron, su edad y peso. Su madre la vigila, asombrada por su dedicación para cuidar estos animalitos. Carlita es la más entusiasta en la familia. “la carne de cuy es buena para los niños, los hace más inteligentes. Desde que comenzamos a cocinar usando carne de cuy, he notado que Carlita incluso ha mejorado en sus notas”. La carne de cuy contiene proteínas y es baja en grasa. Además tiene dos ácidos esenciales, que sólo se encuentran en la carne de pescado, que permite mejorar las capacidades cerebrales, especialmente en niños y niñas menores de 5 años.

Foto: Una de sus ejemplares reproductoras que llegan a pesar hasta 2 kilogramos

Sabina cuenta con entusiasmo cada experiencia con esta nueva iniciativa que no sólo ayudó a contar con una mejor nutrición, sino que se está constituyendo poco a poco en la actividad económica principal de la familia. “Con mi esposo, hemos invertido en este proyecto. Contamos ya con algunas habitaciones adaptadas para los corrales. Con el apoyo del PDA, hemos expandido los espacios. Ahora tenemos cerca de 80 cuyes”, explica. Casi todos los meses, Sabina vende cerca de 20 cuyes. Este dinero es utilizado para mejorar el pequeño negocio.

Con estas actividades, Sabina ha comenzado a sentirse un personaje importante en su familia. Sus sueños comienzan a hacerse realidad. Ella ve que todo lo que parecía sólo una ilusión está comenzando a ser real y todo gracias a su pequeño negocio.

En el área, ella es una de las más reconocidas en el mercado por la calidad de sus productos ya que, con orgullo, ella muestra cuyes con un excelente peso y talla a diferencia de otros productores. “Cuando vamos a las ferias, en la moto que compramos con las utilidades, la gente se admira al ver el tamaño de mis cuyes y prefieren comparar los míos”. Sus vecinos están admirados y se preguntan cómo ella logra estos resultados. Ella menciona que invierte un poco más en la alimentación de los animales “Con las ganancias de las ventas, también invertimos en alimento balanceado, además de lo que recibimos del PDA. Compramos más animales y así mis cuyes están más grandes y pesados”, explica mientras muestra un ejemplar que pesa 2 kilos.

Sabina no encuentra límites en esta iniciativa que las madres de 38 familias comenzaron hace más de un año, con la colaboración de sus esposos y el involucramiento de sus hijos e hijas. Ahora, ella piensa en agrandar el corral ya que su producción no es suficiente para la demanda que existe en Colomi y otras comunidades cercanas. Con cierta decepción ella confiesa que tuvo que vender sus  animales reproductores para no perder clientes. “Ahora estamos pensando en abrir un restaurante, cuando el nuevo mercado en la zona sea inaugurado, para ofrecer todos los días platos hechos con carne de cuy, ya que por aquí nadie tiene un negocio como ese”, dice con optimismo.

Sabina es hoy una mujer con visión. Ella ha aprendido a guiar su propio negocio en beneficio de su familia, especialmente de su hija Carlita. Es una mujer empoderada, con una iniciativa que la ayudó a ver el mundo de una manera distinta: un mundo con oportunidades para todos y especialmente para todas las mujeres. 

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