Diócesis de Barahona y Visión Mundial acuerdan trabajar por la niñez

Barahona (17 de enero de 2014).- La Diócesis de Barahona y Visión Mundial República Dominicana firmaron este viernes un acuerdo de cooperación para desarrollar programas y proyectos conjuntos que beneficien a familias vulnerables de comunidades de las provincias Barahona, Bahoruco e Independencia (región Enriquillo).

El convenio incluye ampliar las respuestas en la región para enfrentar las pobrezas materiales y espirituales existentes en las comunidades, mediante acceso a bienes, servicios básicos y la capacitación en áreas técnicas y agropecuarias a nivel local.

Tanto Visión Mundial como la Diócesis de Barahona impulsan el desarrollo comunitario de las familias más empobrecidas de la región Enriquillo, a través de sus proyectos sociales.

En 2010, el 50.6% de la niñez del país (1.7 millones) vivía con necesidades básicas insatisfechas (NBI). Entre ellos, un 6.8%, o 117 mil, vivían en la región Enriquillo, de acuerdo con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), en su estudio “Análisis de la situación de la infancia y la adolescencia en la República Dominicana 2012”.

Ambas organizaciones convinieron coordinar procesos de desarrollo comunitario, promoviendo la participación de la sociedad y el respeto a la integridad de ambas entidades. La alianza fue suscrita por el director nacional de Visión Mundial República Dominicana, David Coates, y el Obispo de la Diócesis de Barahona, Monseñor Rafael Leónidas Felipe Bello, en un acto llevado a cabo en la sede de esta última institución.

Visión Mundial apoya a más de 16 mil niños, niñas y adolescentes en las provincias Barahona, Bahoruco e Independencia, en programas de educación, salud, desarrollo económico, agricultura, emergencias y promoción de justicia.

La Diócesis de Barahona, como parte de su misión pastoral, encamina proyectos comunitarios a través de la Fundación de Apoyo al Suroeste (FUNDASUR), el Centro de Promoción Campesina Lemba y la organización Cáritas.

“Estamos muy contentos de que vayamos sumando voluntades, sumando fuerzas para prestar un servicio mayor a todas las personas, sin fronteras y sin distinción. Tratar de hacer presente a Jesús en su misión de acoger, de atender, de ayudar a los más necesitados”, subrayó Monseñor Felipe Bello.

El acuerdo entra en vigor a partir del 20 de enero, y tendrá una duración de cinco años, renovados según convengan las partes involucradas.