Nuevas técnicas para reducir la desnutrición

Proyectando una mirada de admiración hacia su último hijo que está parado en sus piernas, Simone, 40, es una mujer aliviada. "Mi chico ha resucitado", dice. Si ella habla de resurrección, es simplemente porque ella vivía en el dolor causado por el estado de salud del último de sus ocho hijos. 

La cara reluciente del pequeño del niño, es el resultado del proyecto terapéutico del programa de desarrollo de área OKODEM, en Haití. "Tenía apenas los huesos bajo la piel", recuerda Simone. "Su temperatura era a menudo muy alta y tenía acné en todo su cuerpo". 

"Al igual que cualquier niño desnutrido, le administré hierro y otras vitaminas", comparte Joliette Beaugé, enfermera jefe del programa, mediante una estrategia conocida como la CSAM (Apoyada por la Comunidad de la desnutrición aguda). "Todos los martes me lo llevaba al centro para medir su peso", añade la madre, al tiempo que subraya el hecho de que ella se animó a alimentar a su familia usando alimentos ricos en vitaminas. "Verduras y frijoles son muy nutritivos para el cuerpo", dice con un poco de confianza en la recuperación total de su hijo. 

"Las verduras frescas de nuestros jardines son más ricos que los productos del mercado público", se regocija Roland, 65. El es el presidente de la Asociación de Plantadores de Calabatte, un área cubierta por el Programa de Desarrollo de Área OKODEM. "El número de casos (PTFA), que en francés significa, un niño cuyo peso se considera demasiado bajo para su edad, es cada vez más y más en estos días," declara Joliette, mientras menciona los beneficios de concientizar a las madres en lo que respecta a la nutrición de sus niños.

Hasta 30 madres se reúnen todos los martes en un club para hablar de la salud de sus hijos. "Discutimos cómo preparar mejor las comidas para asegurar el desarrollo de su cuerpo", revela Simone. En un esfuerzo por ayudar a las familias a mejorar su producción con el fin de reducir la desnutrición, se proporcionan sesiones de entrenamiento de cuatro horas a la semana para los plantadores. Sumado a esto, se instalan bombas para facilitar el riego la tierra dentro de los sistemas de represas erigidas en las comunidades, de acuerdo a  Iliano Bien-Aimé, quien ha trabajado para World Vision como Agente de Desarrollo Económico durante 15 años. 

"Sin el apoyo de World Vision no podríamos soportar el período seco", admite Gustin Dorisca, 49. El padre de siete hijos parece muy feliz de ver a su descendencia que se desarrolló en buena forma gracias al consumo de los productos que se cosechan en su propio jardín.

Un promedio de 30 familias reciben ayuda de World Vision para cultivar hortalizas, zanahorias, remolachas, tomates, berenjenas, pimientos, etcétera, en dos localidades registradas en el programa.